Mucho se dice de ciertos hijos-quizás el día en que seas más extrovertido, más vivo,más "dicharachero" puedas ser mejor, podrás madurar-esto me recuerda a los lirios que yacen en el jardín, los silenciosos pero bellísimos seres de la creación. Muchas personas atraviesan el prado sin percatarse de la misteriosa hermosura de los lirios, pero no todas...existen personas muy especiales que se detienen a contemplar el silencio de las flores, fascinándose con todo lo que aguardan. A los lirios no les importa que muchas de las personas no sepan valorarlas, porque dentro de sí reconocen que las bellezas más grandes de Dios son invisibles "al ojo que no ve", así como el conocimiento se oculta a sí mismo a medida que el estudioso se acerca a lo etéreo que en esencia es Dios. Para ver bajo el agua hay que ser pez, para descubrir belleza debes ser belleza, y es por eso que los lirios se dan por pagados por aquellas almas que los contemplaron. El ruidoso verá a muchas almas vagar pero no posee la cualidad de reconocer cuál de ellas es especial, y cómo se deja llevar por la ilusión de lo físico y de lo "sonoro", es muy probable que caiga en la trampa y atraiga sujetos que le harán daño o la estanquen en su evolución que en el fondo es el sendero a estar consigo mismo. El silencioso por añadidura los ruidosos le rechazarán, pero así como los lirios del jardín, se dará por pagado con la belleza que otros seres le brindarán al contemplarlo.
